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Hay que enseñar a los niños a amar

Desde que nace, el niño aprende. Aprende a caminar, a reír, a reconocer a sus padres, a hablar y no menos importante, aprende a amar.

El amor es un sentimiento único en la vida, trae consigo numerosos beneficios que a veces se nos olvida. Paz, tranquilidad y estabilidad emocional. El mismo efecto tiene el amor en la vida de los niños. Los padres juegan un papel doble padres y a la vez maestro-estudiantes. A la vez que enseñan ellos también aprenden.

El primer paso de todo padre es escuchar siempre al niño, dejar sitio para sus opiniones y respetarlas. Y un paso muy importante es no comparar nunca tu infancia con la suya. De todo esto podemos sacar la conclusión de que sí, el amor se enseña, a través de paciencia con nuestros hijos, dependiendo de la personalidad, sus sentimientos y necesidades

El amor se aprende, como cualquier otra habilidad emocional o física. Un grave error por parte de los padres es al recibir el amor incondicional de sus hijos dan por hecho que eso forma parte de su persona y que el niño no necesita tantas muestras de afecto. Los psicólogos recomiendan todo lo contrario, dar muestras de afecto a diario. El niño lo aprenderá a dar lo que recibe y a compartir.

A su vez los psicólogos recomiendan enseñar a los niños a expresar su afecto. Tener una mascota, ver dibujos de amor donde se muestre afecto entre los personajes etc.

Los niños son el reflejo de los padres, cuanto más les enseñemos a amar mejores personas serán. Porque una persona que sabe amar también sabe respetar y será más tolerante con los demás gozando de una vida plena, sana y feliz.

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